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INDICE
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Señal
de la Cruz Gloria al Padre Padre nuestro Ave
María Ángel de Dios El
eterno reposo Ángelus Regina
Caeli Salve Regina Magnificat
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Bajo
tu protección Benedictus Te Deum Veni
Creator Ven Santo Espíritu Alma de
Cristo Acordaos Rosario Oración
del incienso Oración de «Adiós al
Altar»
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Oración
por los difuntos Acto de Fe Acto de Fe Acto de
Esperanza Acto de Esperanza Acto de caridad Acto de
Caridad Acto de Contrición Acto de
Contrición
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Señal
de la Cruz
En
el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu
Santo. Amén.
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Gloria
al Padre
Gloria
al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de
los siglos. Amén.
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Padre
nuestro
Padre
nuestro que estás en el cielo, santificado sea
tu Nombre; venga a nosotros tu Reino; hágase tu
voluntad en la tierra como en el cielo. Danos
hoy nuestro pan de cada día; perdona
nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a
los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y
líbranos del mal. Amén.
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Ave
María
Dios
te salve, María, llena eres de gracia; el
Señor es contigo. Bendita Tú eres entre
todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre,
Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega
por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra
muerte. Amén
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Ángel
de Dios
Ángel
de Dios, que eres mi custodio, pues la bondad
divina me ha encomendado a ti, ilumíname,
guárdame, defiéndeme y
gobiérname. Amén.
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El
eterno reposo
Dale
Señor el descanso eterno. Brille para él la
luz perpetua. Descanse en paz. Amén
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Ángelus
El
ángel del Señor anunció a María.
Y
concibió por obra y gracia del Espíritu
Santo.
Dios
te salve, María...
He
aquí la esclava del Señor. Hágase
en mí según tu palabra.
Dios
te salve, María...
Y
el Verbo de Dios se hizo carne. Y habitó entre
nosotros.
Dios
te salve, María...
Ruega
por nosotros, Santa Madre de Dios, para que
seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.
Oremos
Infunde,
Señor, tu gracia en nuestras almas, para
que, los que hemos conocido, por el anuncio del
Ángel, la Encarnación de tu Hijo
Jesucristo, lleguemos por los Méritos de su
Pasión y su Cruz, a la gloria de la Resurrección. Por
Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Gloria
al Padre...
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Regina
Caeli (en
tiempo pascual)
Reina
del cielo alégrate; aleluya. Porque el Señor
a quien has merecido llevar; aleluya. Ha resucitado
según su palabra; aleluya. Ruega al Señor
por nosotros; aleluya. Gózate y alégrate,
Virgen María; aleluya. Porque verdaderamente ha
resucitado el Señor; aleluya.
Oremos
Oh Dios,
que por la resurrección de tu Hijo, nuestro Señor
Jesucristo, has llenado el mundo de
alegría, concédenos, por intercesión
de su Madre, la Virgen María, llegar a
alcanzar los gozos eterno. Por nuestro Señor
Jesucristo. Amén.
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Salve
Regina
Dios
te salve, Reina y Madre de misericordia, vida,
dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti
llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti
suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de
lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada
nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y
después de este destierro, muéstranos a
Jesús, fruto bendito de tu vientre.
¡Oh,
clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen
María!
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Magnificat
Proclama
mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi
espíritu en Dios, mi salvador; porque ha
mirado la humillación de su esclava.
Desde
ahora me felicitarán todas las
generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes
por mí: su nombre es santo, y su misericordia
llega a sus fieles de generación en generación.
Él
hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de
corazón, derriba del trono a los poderosos y
enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de
bienes y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia
a Israel, su siervo, acordándose de la
misericordia –como lo había prometido a
nuestros padres– en favor de Abrahán y
su descendencia por siempre.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como
era en el principio, ahora y siempre, por los
siglos de los siglos. Amén.
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Bajo
tu protección
Bajo
tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios; no deseches
las súplicas que te dirigimos en nuestras
necesidades; antes bien, líbranos siempre de
todo peligro, ¡Oh Virgen gloriosa y bendita!
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Benedictus
Bendito
sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y
redimido a su pueblo, suscitándonos una fuerza de
salvación en la casa de David, su siervo, según
lo había predicho desde antiguo por boca de sus
santos Profetas.
Es
la salvación que nos libra de nuestros
enemigos y de la mano de todos los que nos
odian; realizando la misericordia que tuvo con nuestros
padres, recordando su santa alianza y el juramento que
juró a nuestro padre Abrahán.
Para
concedernos que, libres de temor, arrancados de la
mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y
justicia, en su presencia, todos nuestros días.
Y
a ti, niño, te llamarán profeta del
Altísimo, porque irás delante del Señor a
preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la
salvación, el perdón de sus pecados.
Por
la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos
visitará el sol que nace de lo alto, para
iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra
de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la
paz.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como
era en el principio, ahora y siempre, por los
siglos de los siglos. Amén.
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|
Te
Deum
A
ti, oh Dios, te alabamos, a ti, Señor, te
reconocemos.
A
ti, eterno Padre, te venera toda la creación.
Los
ángeles todos, los cielos y todas las potestades te
honran.
Los
querubines y serafines te cantan sin cesar:
Santo,
Santo, Santo es el Señor, Dios del universo.
Los
cielos y la tierra están llenos de la majestad de tu
gloria.
A
ti te ensalza el glorioso coro de los Apóstoles, la
multitud admirable de los Profetas, el blanco ejército
de los mártires.
A
ti la Iglesia santa, extendida por toda la tierra, te
proclama:
Padre
de inmensa majestad, Hijo único y verdadero, digno de
adoración, Espíritu Santo, Defensor.
Tú
eres el Rey de la gloria, Cristo. Tú eres el Hijo
único del Padre.
Tú,
para liberar al hombre, aceptaste la condición
humana sin desdeñar el seno de la Virgen.
Tú,
rotas las cadenas de la muerte, abriste a los creyentes el
reino del cielo.
Tú
te sientas a la derecha de Dios en la gloria del Padre.
Creemos
que un día has de venir como juez.
Te
rogamos, pues, que vengas en ayuda de tus siervos, a
quienes redimiste con tu preciosa sangre.
Haz
que en la gloria eterna nos asociemos a tus santos.
Salva
a tu pueblo, Señor, y bendice tu heredad.
Sé
su pastor y ensálzalo eternamente.
Día
tras día te bendecimos y alabamos tu nombre para
siempre, por eternidad de eternidades.
Dígnate,
Señor, en este día guardarnos del pecado.
Ten
piedad de nosotros, Señor, ten piedad de nosotros.
Que
tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como
lo esperamos de ti.
En
ti, Señor, confié, no me veré
defraudado para siempre.
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Veni
Creator
Ven,
Espíritu Creador, visita las almas de tus
fieles llena con tu divina gracia, los corazones que
creaste.
Tú,
a quien llamamos Paráclito, don de Dios
Altísimo, fuente viva, fuego, caridad y espiritual
unción.
Tú
derramas sobre nosotros los siete dones; Tú, dedo de
la diestra del Padre; Tú, fiel promesa del
Padre; que inspiras nuestras palabras.
Ilumina
nuestros sentidos; infunde tu amor en nuestros corazones; y,
con tu perpetuo auxilio, fortalece la debilidad de nuestro
cuerpo.
Aleja
de nosotros al enemigo, danos pronto la paz, sé
nuestro director y nuestro guía, para que evitemos
todo mal.
Por
ti conozcamos al Padre, al Hijo revélanos
también; Creamos en ti, su Espíritu, por
los siglos de los siglos
Gloria
a Dios Padre, y al Hijo que resucitó, y al
Espíritu Consolador, por los siglos de los siglos.
Amén.
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Ven
Santo Espíritu
Ven,
Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo. Padre
amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; luz
que penetra las almas; fuente del mayor consuelo.
Ven,
dulce huésped del alma, descanso de nuestro
esfuerzo, tregua en el duro trabajo, brisa en las horas
de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y
reconforta en los duelos.
Entra
hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos. Mira
el vacío del hombre, si tú le faltas por
dentro; mira el poder del pecado, cuando no envías
tu aliento.
Riega
la tierra en sequía, sana el corazón
enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el
hielo, doma el espíritu indómito, guía
al que tuerce el sendero.
Reparte
tus siete dones, según la fe de tus siervos; por
tu bondad y tu gracia, dale al esfuerzo su mérito; salva
al que busca salvarse y danos tu gozo eterno. Amén.
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Alma
de Cristo
Alma
de Cristo, santifícame. Cuerpo de Cristo,
sálvame. Sangre de Cristo, embriágame. Agua
del costado de Cristo, lávame. Pasión de
Cristo, confórtame. ¡Oh, buen Jesús!,
óyeme. Dentro de tus llagas, escóndeme. No
permitas que me aparte de Ti. Del maligno enemigo,
defiéndeme En la hora de mi muerte, llámame. Y
mándame ir a Ti. Para que con tus santos te
alabe. Por los siglos de los siglos. Amén
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Acordaos
Acordaos, oh
piadosísima Virgen María, que jamás
se ha oído decir que ninguno de los que han
acudido a tu protección, implorando tu
asistencia y reclamando tu socorro, haya sido
abandonado de ti. Animado con esta confianza, a
ti también acudo, oh Madre, Virgen de las
vírgenes, y aunque gimiendo bajo el
peso de mis pecados, me atrevo a comparecer ante
tu presencia soberana. No deseches mis humildes
súplicas, oh Madre del Verbo divino, antes
bien, escúchalas y acógelas
benignamente. Amén
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Rosario
Misterios
gozosos (lunes y sábado)
1.
La encarnación del Hijo de Dios. 2. La visitación
de Nuestra Señora a su prima Santa Isabel. 3. El
nacimiento del Hijo de Dios. 4. La Presentación de
Jesús en el templo. 5. El Niño Jesús
perdido y hallado en el templo.
Misterios
luminosos (jueves)
1.
El Bautismo de Jesús en el Jordán. 2. La
autorrevelación de Jesús en las bodas de
Caná. 3. El anuncio del Reino de Dios invitando
a la conversión. 4. La Transfiguración. 5.
La Institución de la Eucaristía.
Misterios
dolorosos (martes y viernes)
1.
La Oración de Jesús en el Huerto. 2. La
Flagelación del Señor. 3. La Coronación
de espinas. 4. Jesús con la Cruz a cuestas camino del
Calvario. 5. La Crucifixión y Muerte de Nuestro
Señor.
Misterios
gloriosos (miércoles y domingo)
1.
La Resurrección del Hijo de Dios. 2. La Ascensión
del Señor a los Cielos. 3. La Venida del Espíritu
Santo sobre los Apóstoles. 4. La Asunción de
Nuestra Señora a los Cielos. 5. La Coronación
de la Santísima Virgen como Reina de Cielos y Tierra.
Oración
tras el rosario
Ruega
por nosotros, Santa Madre de Dios, para que
seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor
Jesucristo.
Oremos Oh
Dios, cuyo Hijo por medio de su vida, muerte
y resurrección, nos otorgó los
premios de la vida eterna, te rogamos
que venerando humildemente los misterios del
Rosario de la Santísima Virgen María, imitemos
lo que contienen y consigamos lo que nos
prometen. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén
Oremos (tradición
española)
Te
pedimos Señor, nos concedas a nosotros tus
siervos, gozar de perpetua salud de alma y cuerpo, y
por la gloriosa intercesión de la
bienaventurada siempre Virgen María, seamos librados de
las tristezas presentes y gocemos de la eterna
alegría. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
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Oración
del incienso (Tradición
copta)
Oh
Rey de la Paz, danos tu Paz y perdona nuestros
pecados. Aleja a los enemigos de la Iglesia y
guárdala, para que no desfallezca.
Emmanuel,
Dios con nosotros, está entre nosotros en
la gloria del Padre y del Espíritu Santo
Bendícenos y
purifica nuestro corazón y sana las
enfermedades del alma y del cuerpo.
Te
adoramos, oh Cristo, con el Padre de bondad y
con el Espíritu Santo, porque has venido, nos has
salvado.
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Oración
de «Adiós al Altar», antes de salir del
templo después de la liturgia (Tradición
siro-maronita)
Queda
en paz, oh Altar de Dios. La oblación que hoy he
ofrecido sobre ti, sea para la remisión de las
culpas y el perdón de los pecados y me
alcance estar ante el tribunal de Cristo sin
condena y sin confusión.
No
sé si se me concederá volver a ofrecer
sobre ti otro Sacrificio. Protégeme,
Señor, y conserva a tu Santa Iglesia, que
es camino de verdad y de salvación. Amén
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Oración
por los difuntos (Tradición
bizantina)
Dios
de los espíritus y de toda carne, que
sepultaste la muerte, venciste al demonio y diste
la vida al mundo. Tú, Señor, concede al
alma de tu difunto siervo N., el descanso en
un lugar luminoso, en un oasis, en un lugar de
frescura, lejos de todo sufrimiento, dolor o
lamento.
Perdona
las culpas por él cometidas de pensamiento,
palabra y obra, Dios de bondad y misericordia; puesto
que no hay hombre que viva y no peque, ya que
Tú sólo eres Perfecto y tu Justicia es
justicia eterna y tu Palabra es la Verdad.
Tú
eres la Resurrección, la Vida y el descanso del
difunto, tu siervo N.
Oh
Cristo Dios nuestro. Te glorificamos junto con el
Padre no engendrado y con tu santísimo,
bueno y vivificante Espíritu.
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Acto
de Fe
Señor
Dios, creo firmemente y confieso todas y cada una de
las verdades que la Santa Iglesia Católica
propone, porque tú las revelaste, oh Dios,
que eres la eterna Verdad y Sabiduría, que ni se
engaña ni nos puede engañar. Quiero
vivir y morir en esta fe. Amén
Acto
de Fe (tradición
española)
Creo
en Dios Padre; Creo en Dios Hijo; Creo en
Dios Espíritu Santo; Creo en la Santísima
Trinidad; Creo en mi Señor Jesucristo, Dios
y hombre verdadero.
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Acto
de Esperanza
Señor
Dios mío, espero por tu gracia la remisión
de todos mis pecados; y después de esta
vida, alcanzar la eterna felicidad, porque tú
lo prometiste que eres infinitamente poderoso, fiel,
benigno y lleno de misericordia. Quiero vivir y morir
en esta esperanza. Amén.
Acto
de Esperanza (tradición
española)
Espero
en Dios Padre; Espero en Dios Hijo; Espero en
Dios Espíritu Santo; Espero en la Santísima
Trinidad; Espero en mi Señor Jesucristo, Dios
y hombre verdadero.
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Acto
de caridad
Dios
mío, te amo sobre todas las cosas y al prójimo
por ti, porque Tú eres el infinito, sumo
y perfecto Bien, digno de todo amor. Quiero
vivir y morir en este amor. Amén
Acto
de Caridad (tradición
española)
Amo
a Dios Padre; Amo a Dios Hijo; Amo a Dios
Espíritu Santo; Amo a la Santísima
Trinidad; Amo a mi Señor Jesucristo, Dios
y hombre verdadero. Amo a María santísima,
madre de Dios y madre nuestra y amo a mi prójimo como
a mí mismo.
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Acto
de Contrición
Dios
mío, me arrepiento de todo corazón de
todos mis pecados y los aborrezco, porque al
pecar, no sólo merezco las penas establecidas
por ti justamente, sino principalmente porque
te ofendí, a ti sumo Bien y digno de amor por
encima de todas las cosas. Por eso propongo
firmemente, con ayuda de tu gracia, no pecar
más en adelante y huir de toda ocasión
de pecado. Amén.
Acto
de Contrición (tradición
española)
Señor
mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre
y Redentor mío. Por ser tú quien eres,
Bondad infinita, y porque te amo sobre todas las
cosas, me pesa de todo corazón haberte
ofendido. También me pesa que puedas castigarme con
las penas del infierno. Ayudado de tu divina gracia
propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y
cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén
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RECUERDA
QUE PARA CONFESARTE BIEN ES NECESARIO:
Examen
de conciencia.
Dolor
de los pecados.
Propósito
de enmienda.
Decir
los pecados al confesor.
Cumplir
la penitencia.
BREVE
EXAMEN DE CONCIENCIA
1.- ¿He
negado o dudado deliberadamente alguna verdad de fe? ¿He
murmurado externa o internamente contre el Señor cuando me
ha acaecido alguna desgracia?
2.- ¿He
jurado con mentira o con duda de si era verdad? ¿He dicho
blasfemias o palabras injuriosas?
3.- ¿He
faltado los domingos o días festivos a Misa?
4.-
¿Desobedezco a mis superiores en cosas importantes? ¿He
reñido con mi consorte? ¿He dejado demasiado tiempo
solo o sola a mi consorte? ¿Soy amable con todos y todas?
5.- ¿He
hecho daño de palabra o de obra a otros? ¿Se lo he
deseado de corazón? ¿Tengo odio o rencor a alguien?
6.- ¿Me
he deleitado en pensamientos y deseos impuros? ¿He tomado
fármacos para evitar los hijos? ¿He usado
indebidamente del matrimonio?
7.- ¿He
robado algún objeto o alguna cantidad de dinero? ¿He
reparado o restituido pudiendo hacerlo? ¿He cumplido
debidamente con mi trabajo, ganándome el sueldo que me
corresponde?
8.- ¿He
dicho mentiras? ¿He reparado el daño que se haya
podido seguir? ¿Miento habitualmente porque es en cosas de
poca importancia?
Conviene
que medites cada uno de los apartados, formulándote
preguntas alrededor del tema propuesto, así como de todo lo
que causa en ti remordimiento.
ACTO
DE CONTRICIÓN
¡Señor
mío Jesucristo!, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y
Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y
porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón
de haberos ofendido; también me pesa porque podéis
castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina
gracia, propongo firmemente nunca más pecar,
confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén.
Oración
de fin y principio de año
Señor,
Dios, dueño del tiempo y de la eternidad, tuyo es el hoy y
el mañana, el pasado y el futuro. Al terminar este año
quiero darte gracias por todo aquello que recibí de TÍ.
Gracias
por la vida y el amor, por las flores, el aire y el sol, por la
alegría y el dolor, por cuanto fue posible y por lo que no
pudo ser. Te ofrezco cuanto hice en este año, el trabajo
que pude realizar y las cosas que pasaron por mis manos y lo que
con ellas pude construir.
Te
presento a las nuevas personas que a lo largo de estos meses amé,
las amistades nuevas y los antiguos amores, los más
cercanos a mí y los que estén más lejos, los
que me dieron su mano y aquellos a los que pude ayudar, con los
que compartí la vida, el trabajo, el dolor y la alegría.
Pero
también, Señor hoy quiero pedirte perdón,
perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado,
por la palabra inútil y el amor desperdiciado. Perdón
por las obras vacías y por el trabajo mal hecho, y perdón
por vivir sin entusiasmo.
También
por la oración que poco a poco fui aplazando y que hasta
ahora vengo a presentarte. Por todos mis olvidos, descuidos y
silencios nuevamente te pido perdón.
En los
próximos días iniciaremos un nuevo año y
detengo mi vida ante el nuevo calendario aún sin estrenar y
te presento estos días que sólo TÚ sabes si
llegaré a vivirlos.
Hoy te
pido para mí y los míos la paz y la alegría,
la fuerza y la prudencia, la claridad y la sabiduría.
Quiero
vivir cada día con optimismo y bondad llevando a todas
partes un corazón lleno de comprensión y paz.
Cierra
TÚ mis oídos a toda falsedad y mis labios a palabras
mentirosas, egoístas, mordaces o hirientes.
Abre en
cambio mi ser a todo lo que es bueno que mi espíritu se
llene sólo de bendiciones y las derrame a mi paso.
Cólmame
de bondad y de alegría para que, cuantos conviven conmigo o
se acerquen a mí encuentren en mi vida un poquito de TÍ.
Danos
un año feliz y enséñanos a repartir
felicidad. Amén
CUATRO
ORACIONES POR LAS VOCACIONES
I
Jesús
que sientes compasión al ver la multitud que está
como ovejas sin pastor, suscita, en nuestra Iglesia, una nueva
primavera de vocaciones.
Te
pedimos que envíes: Sacerdotes según tu corazón
que nos alimenten con el Pan de Tu Palabra y en la mesa de Tu
Cuerpo y de Tu Sangre; Consagrados que, por su santidad, sean
testigos de Tu Reino; Laicos que, en medio del mundo, den
testimonio de ti con su vida y su palabra.
Buen
Pastor, fortalece a los que elegiste; y ayúdalos a crecer
en el amor y santidad para que respondan plenamente a tu llamada.
María,
Madre de las vocaciones, ruega por nosotros. Amén.
II
Señor
Dios, Padre Celestial, Tu Hijo Jesucristo nos dijo: "La mies
es abundante, pero los obreros pocos. Pedid al dueño de la
mies que envíe obreros a su mies". Animados por estas
enseñanzas, te pedimos que envíes a tu Iglesia,
numerosas y santas vocaciones para el sacerdocio, a la vida
religiosa y al apostolado laical. Consérvales fieles en su
ministerio hasta el fin; y concédeles, por tu Espíritu
Santo, un gran amor a Dios y a los hermanos, para que en su
ministerio y en su vida busquen solamente tu gloria. Por nuestro
Señor Jesucristo. Amén.
III
Dios,
Padre y Pastor de todos los hombres, Tú quieres que no
falten hoy día, hombres y mujeres de fe, que consagren sus
vidas al servicio del evangelio y al cuidado de la Iglesia.
Haz
que tu Espíritu Santo ilumine los corazones, y fortalezca
las voluntades de tus fieles, para que, acogiendo tu llamado,
lleguen a ser los Sacerdotes y Diáconos, Religiosos,
Religiosas y Consagrados que tu Pueblo necesita.
La
cosecha es abundante, y los operarios pocos. Envía, Señor,
operarios a tu mies. Amén.
IV
Señor
Dios, Padre Nuestro, te damos gracias por los sacerdotes, que son
un regalo y un signo de tu amor.
Ellos
nos manifiestan tu corazón bueno y rico en misericordia,
nos ofrecen la salvación de Jesús y nos ayudan a
vivir en el Espíritu Santo.
Concédenos
pastores según tu corazón, bendice a los
seminaristas, y haz que no falten en la Iglesia niños y
jóvenes que sigan la vocación sacerdotal. Por
Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
__________
ORACIÓN
DE JUAN PABLO II
Padre
Bueno, en Cristo tu Hijo nos revelas tu amor, nos abrazas como a
tus hijos y nos ofreces la posibilidad de descubrir, en tu
voluntad, los rasgos de nuestro verdadero rostro.
Padre
santo, Tú nos llamas a ser santos como Tú eres
santo. Te pedimos que nunca falten a tu Iglesia ministros y
apóstoles santos que, con la palabra y con los sacramentos,
preparen el camino para el encuentro contigo.
Padre
misericordioso, da a la Humanidad extraviada, hombres y mujeres,
que, con el testimonio de una vida transfigurada, a imagen de tu
Hijo, caminen alegremente con todos los demás hermanos y
hermanas hacia la patria celestial.
Padre
nuestro, con la voz de tu Espíritu Santo, y confiando en la
materna intercesión de María, te pedimos
ardientemente: manda a tu Iglesia sacerdotes, que sean testimonios
valientes de tu infinita bondad. ¡Amén!
Via
crucis comentado (Paraula)
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1ª ESTACIÓN
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2ª ESTACIÓN
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3ª ESTACIÓN
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4ª ESTACIÓN
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5ª ESTACIÓN
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6ª ESTACIÓN
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7ª ESTACIÓN
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8ª ESTACIÓN
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9ª ESTACIÓN
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10ª ESTACIÓN
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11ª ESTACIÓN
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12ª ESTACIÓN
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13ª ESTACIÓN
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14ª ESTACIÓN
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